Ninguna armadura es lo suficientemente fuerte como para vencer todas las batallas ni lo suficientemente ligera como para no acabar convirtiéndose en una carga.

Dime de que presumes y te diré de lo que careces. Cada vez más me levantó con el convencimiento de que esta frase deberíamos aplicárnosla todos para así poder ser un poco más consecuentes y conscientes de nuestros actos y la repercusión que eso causa en los demás, en nuestra gente, en los más allegados.

Es duro ver como en un momento todo se desploma, contemplar como todo aquello que habías estado formando durante tanto tiempo desaparece o como todas las expectativas que tenías puestas en alguien o en algo resultaron ser completamente erróneas, pero más duro es ver como todas estas cosas cada vez ocurren con mayor frecuencia, como la gente se esconde tras una falsa apariencia con el único fin de conseguir sus propósito y en el momento que consideran adecuado dan la cara que realmente les define dejando atrás lo que sería una gran mentira, una fachada que nos arroya.

A veces me paro y me pregunto porqué en tan numerosas ocasiones el ser humano actúa de esta manera y no encuentro respuesta. Quizás sea todo por interés, por la pura conveniencia que nos mueve a hacer todo aquello que en un principio es considerado como algo “malo”, inconcebible o dañino para el prójimo, quizás sea eso, la conveniencia, eso que nos lleva a actuar de una manera determinada y que según el grado en que la experimentemos nos llegará a definir como la persona que somos.

Te acabas dando cuenta de que la vida esta llena de todo esto, de que nada es lo que parece y que a veces lo que crees conocer bien resulta ser totalmente lo contrario, te das cuenta de que la mayoría de las cosas no salen como uno planea, ya sea para bien o para mal, y comprendes que la mayoría de las personas se escudan en su propio engaño, en el autoconvencimiento de que realmente todo lo que están haciendo está bien.Por ello, os invito a reflexionar un poco a cada uno de vosotros, a parar tan solo unos minutos, a dejar vuestro escudo y vuestro “orgullo” y abriros al mundo,a daros la oportunidad de volver a recordar quienes sois vosotros mismos, cuales son vuestros verdaderos valores en la vida y vuestras prioridades, porque ninguna armadura es lo suficientemente fuerte como para vencer todas las batallas ni lo suficientemente ligera como para no acabar convirtiéndose en una carga.

Cada uno es como es y a unos les gustará más o menos pero con honestidad, sinceridad y honradez todo a nuestro alrededor será mucho mejor y conseguiremos casi todo aquello que nos propongamos, porque ya lo dice el refrán, cada uno tiene lo que se merece. 

Aquí os dejo unas frases que considero muy ciertas y que debería ser de reflexión: 

“Todo hombre es sincero a solas; en cuanto aparece una segunda persona empieza la hipocresía” Emerson.
“Sólo en un mundo de hombres sinceros es posible la unión” Thomas Carlyle.
“Nuestra conducta es la única prueba de la sinceridad de nuestro corazón” Charles Thomas Rees Wilson.
 

 

 

 

Babsti

 

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s